Cuidado ocular en primavera: cómo proteger tus ojos si corrés, andás en bici o hacés deporte al aire libre

DR. AGUSTIN PLANS
Dr Agustín Plans

M.P. 27454 | M.E. 11607 médico cirujano, especializado en oftalmología. Miembro activo del Consejo Argentino de Oftalmología (CAO) y de la Sociedad Argentina de Oftalmología (SAO)

  • La radiación UV daña el ojo de forma acumulativa y silenciosa; los anteojos de sol deportivos con protección UV 400 son la medida preventiva más efectiva.
  • El viento durante el ejercicio acelera la evaporación lagrimal y agrava el ojo seco; los marcos envolventes y las lágrimas artificiales sin conservantes ayudan a prevenirlo.
  • En días de mucho polen, entrenar fuera del pico horario (11 a 16 hs) y usar anteojos envolventes reduce el riesgo de un brote de alergia ocular durante el ejercicio.

La primavera trae más horas de luz y mejor clima para entrenar afuera, pero también combina tres factores que afectan directamente a los ojos de quienes corren, andan en bicicleta o hacen deporte al aire libre: mayor radiación UV, viento y una concentración de polen que en Córdoba se dispara entre septiembre y noviembre. Ninguno de los tres es motivo para dejar de entrenar afuera, pero sí para ajustar algunos hábitos.

Radiación UV: el riesgo que no se siente en el momento

Cuidado ocular en primavera

La exposición a rayos UV no duele ni arde mientras ocurre, por eso se subestima. El daño es acumulativo: la radiación ultravioleta contribuye al desarrollo de cataratas, pterigión (un crecimiento de tejido sobre la córnea, muy asociado a la exposición solar prolongada) y, en el corto plazo, puede producir fotoqueratitis, una especie de “quemadura solar” de la córnea que causa dolor intenso, sensibilidad a la luz y sensación de arena en el ojo, típicamente varias horas después de la exposición.

Quienes entrenan al aire libre reciben más radiación acumulada que el resto de la población, sobre todo en actividades de mediodía o en superficies reflectantes como el agua o el cemento claro. La protección UV en el deporte es una medida preventiva con impacto medible a largo plazo.

¿Qué anteojos de sol deportivos elegir?

No cualquier anteojo de sol sirve para entrenar. Los anteojos de sol deportivos deben cumplir con protección UV 400 (bloqueo del 100% de rayos UVA y UVB), ajustarse bien al rostro sin desplazarse durante el movimiento, y tener lentes de policarbonato, más resistentes al impacto que el vidrio o el acrílico estándar. Para ciclismo y running de larga distancia, los marcos envolventes reducen además la entrada de viento y partículas por los laterales, lo que ayuda también con la sequedad ocular.

El color del lente no define la protección UV, eso lo determina el filtro, no el tinte, pero sí influye en el confort: lentes grises o marrones distorsionan menos los colores reales, útiles para deportes con referencias visuales como el ciclismo en ruta.

Viento y ojo seco: la combinación que más molesta en primavera

El viento acelera la evaporación de la película lagrimal, y en corredores y ciclistas esto se suma al parpadeo reducido que ocurre naturalmente durante el ejercicio de alta intensidad. El resultado es sensación de ardor, ojo rojo y, en sesiones largas, visión que se vuelve borrosa de forma intermitente hasta el próximo parpadeo completo. Usar anteojos con buen cierre lateral es la medida más efectiva; en quienes ya tienen tendencia al ojo seco, aplicar lágrimas artificiales sin conservantes antes de salir a entrenar ayuda a mantener la superficie ocular estable durante toda la sesión.

Cuidado ocular en primavera

Cuando se suma el polen: alergia y deporte

La primavera activa coincide con el pico de polinización, y el ejercicio al aire libre implica respirar más rápido y más profundo, lo que aumenta la cantidad de alérgeno que entra en contacto con los ojos y las vías respiratorias. Quienes tienen conjuntivitis alérgica saben que entrenar en un día de viento con mucho polen puede desencadenar picazón y lagrimeo en plena sesión. Entrenar temprano a la mañana o tarde en el día, evitando el pico de polen del mediodía en días secos y ventosos, y usar anteojos envolventes reduce bastante esa exposición. Quien tenga síntomas frecuentes en esta época puede encontrar el cuadro completo, con opciones de tratamiento, en la guía de alergia ocular y conjuntivitis alérgica.

Lentes de contacto y deporte al aire libre: una combinación que requiere más cuidado

Quienes entrenan con lentes de contacto deben prestar atención extra en primavera: la lente actúa como superficie donde se adhiere el polen y el polvo, y el viento seca más rápido el ojo bajo la lente que sin ella. En días de mucho viento o alergia activa, los anteojos graduados son preferibles a los lentes de contacto para entrenar; si no es posible, lentes de descarte diario minimizan la acumulación de alérgenos respecto a lentes de uso prolongado.

Buenas prácticas para entrenar al aire libre en primavera

  • Usar anteojos de sol con protección UV 400 en toda actividad al aire libre, sin importar si el día está nublado, ya que la radiación UV atraviesa las nubes. 
  • Elegir marcos envolventes para reducir el viento y el polen lateral. 
  • Hidratar la superficie ocular con lágrimas artificiales antes de sesiones largas, especialmente en días ventosos. 
  • Evitar las horas de mayor UV y mayor polen, entre las 11 y las 16 hs en primavera, cuando sea posible reprogramar el entrenamiento. 
  • Ante cualquier síntoma que no ceda en el día, dolor, sensibilidad extrema a la luz, visión borrosa persistente, consultar al oftalmólogo en lugar de esperar a que pase solo.

Preguntas frecuentes

¿Los anteojos de sol comunes protegen igual que los deportivos para entrenar? 

La protección UV puede ser equivalente si el anteojo indica UV 400, pero los anteojos deportivos suman ajuste antideslizante, resistencia al impacto y diseño envolvente, factores que un anteojo de sol convencional no está pensado para ofrecer durante el movimiento.

¿Hace falta protección UV en los ojos en días nublados?

Sí. Hasta un 80% de la radiación UV atraviesa las nubes, por lo que el riesgo de exposición se mantiene alto incluso en días grises, algo que muchas personas no tienen en cuenta al decidir si llevar o no los anteojos de sol.

¿La fotoqueratitis (quemadura solar en el ojo) se cura sola?

En la mayoría de los casos leves sí, en 24 a 48 horas, evitando más exposición a la luz y con lágrimas artificiales o lubricantes indicados por el oftalmólogo. Si el dolor es muy intenso o no mejora en ese plazo, requiere evaluación médica para descartar daño corneal más profundo.

¡Comparte la nota!
WhatsApp
Facebook
Twitter
LinkedIn

Más notas de interés

Especialidades

Contactanos

Menu