Lentes de sol en invierno: por qué también son importantes para cuidar la salud visual

DR. GUSTAVO OLIVA
Dr Gustavo Oliva

M.P. 21696 | M.E. 8209 experimentado médico cirujano, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y especializado en Oftalmología

  • Los lentes de sol en invierno no son solo un accesorio de moda: también ayudan a proteger la superficie ocular y el contorno de los ojos.
  • La radiación UV puede estar presente incluso en días nublados, y el reflejo en superficies como agua, arena o nieve puede aumentar la exposición total.
  • Para cuidar la salud visual, conviene elegir anteojos de sol con protección UVA/UVB o UV400, buen ajuste y cobertura lateral adecuada.

¿Hay que usar lentes de sol en invierno?

Sí. Desde el punto de vista oftalmológico, usar lentes de sol en invierno puede ser recomendable, especialmente en días luminosos, nublados con alta radiación UV, jornadas ventosas, actividades al aire libre, manejo en ruta o exposición a superficies reflectantes.

Una confusión muy habitual es asociar los anteojos de sol únicamente con el verano. Sin embargo, el ojo no se expone sólo al “calor” del sol, sino también a la radiación ultravioleta, al deslumbramiento, al viento, al frío seco y a partículas ambientales que pueden irritar la superficie ocular.

El invierno, además, puede generar una falsa sensación de seguridad. Como hay menos temperatura o el cielo se ve cubierto, muchas personas creen que sus ojos no necesitan protección. Pero la radiación UV puede seguir presente, y el National Eye Institute recomienda considerar el índice UV incluso en días nublados.

Por eso, más que pensar en los lentes de sol como un complemento estético, conviene entenderlos como una barrera física de protección para la córnea, la conjuntiva, los párpados y la piel fina que rodea los ojos.

Por qué la radiación UV también importa en días fríos o nublados

La radiación ultravioleta no desaparece porque baje la temperatura. El frío no bloquea los rayos UVA y UVB. Además, en determinadas condiciones, la exposición puede aumentar por el reflejo de la luz en superficies claras o brillantes.

El CDC recuerda que la exposición UV también ocurre en clima fresco y días cubiertos, y que superficies como nieve, agua o arena pueden reflejar radiación y aumentar la exposición total.

En Argentina, esto es especialmente relevante para quienes manejan muchas horas, realizan actividades al aire libre, viajan a zonas de montaña, practican deportes de invierno o pasan tiempo en espacios abiertos durante el día. En Córdoba, por ejemplo, no hace falta estar en la nieve para experimentar deslumbramiento: también puede aparecer al manejar, caminar en avenidas muy iluminadas, estar cerca de superficies claras o exponerse al reflejo del sol bajo de invierno.

Desde la práctica oftalmológica, insistimos en que la protección ocular no debería depender sólo de si “molesta” o no la luz. Algunas lesiones oculares vinculadas a la radiación son acumulativas y no siempre generan síntomas inmediatos.

El National Eye Institute relaciona la exposición UV prolongada con problemas como cataratas, pterigión, lesiones en párpados y posible aumento del riesgo de degeneración macular relacionada con la edad.

Qué significa protección UV400

Cuando hablamos de anteojos de sol seguros, la palabra clave es UV400 o protección del 99 al 100% contra UVA y UVB. Esto indica que los cristales bloquean la radiación ultravioleta relevante para el ojo.

Esta característica es más importante que la marca, el precio o el color del cristal. Un anteojo oscuro sin protección UV puede ser engañoso porque reduce la luz visible y puede hacer que la pupila se dilate, pero si no filtra radiación UV, no cumple la función de protección que buscamos.

Por qué el color oscuro no alcanza

Un error frecuente es creer que cuanto más oscuro es el cristal, mayor es la protección. No necesariamente. La oscuridad del cristal disminuye el brillo, pero no garantiza bloqueo UV.

Por eso, al elegir lentes de sol en invierno, recomendamos verificar siempre la certificación de protección UV. En consultorio, esta indicación es especialmente importante para pacientes con antecedentes de cirugía ocular, sensibilidad a la luz, ojo seco, enfermedades de superficie ocular o exposición laboral al aire libre.

Beneficios de usar anteojos de sol en invierno

Los beneficios de los anteojos de sol durante el invierno no se limitan al confort visual. También tienen un papel preventivo.

Protección frente a radiación UV

El beneficio principal es reducir la exposición ocular a la radiación ultravioleta. Esta protección alcanza no solo al globo ocular, sino también a párpados y piel periocular, una zona fina y sensible.

La exposición UV puede vincularse con cataratas, pterigión, alteraciones de la superficie ocular y lesiones en la piel de los párpados. Por eso, en pacientes con exposición solar frecuente, la indicación de protección ocular debe sostenerse durante todo el año.

Menos deslumbramiento al manejar

En invierno, el sol puede estar más bajo en determinados horarios y generar deslumbramiento directo al manejar. Esto reduce la comodidad visual y puede dificultar la percepción de contrastes, semáforos, peatones, carteles o vehículos.

Los lentes polarizados pueden ser útiles en estos casos porque reducen reflejos molestos en superficies como asfalto húmedo, parabrisas, agua o nieve. El National Eye Institute señala que las lentes polarizadas ayudan a disminuir el resplandor generado por nieve o agua, aunque la polarización no reemplaza la protección UV.

La recomendación práctica es clara, para manejar en invierno, conviene elegir anteojos de sol con protección UV certificada, buen ajuste y, si corresponde, cristales polarizados.

Mayor confort en personas con ojo seco

El invierno suele asociarse a ambientes más secos, calefacción, viento frío y menor humedad. Estos factores pueden empeorar síntomas de ojo seco, como ardor, sensación de arenilla, enrojecimiento, lagrimeo reflejo o visión fluctuante.

En Clínica de Ojos Córdoba tratamos, entre otras afecciones, enfermedades relacionadas con el ojo seco. En estos pacientes, los anteojos de sol pueden actuar como una barrera parcial frente al viento y las partículas ambientales, ayudando a mejorar el confort durante actividades al aire libre.

No reemplazan el diagnóstico ni el tratamiento indicado por el especialista, pero sí pueden formar parte de una estrategia preventiva junto con lubricantes oculares, control ambiental, pausas visuales y seguimiento oftalmológico.

Protección frente a viento, frío y partículas

El frío y el viento pueden irritar la superficie ocular. En algunas personas, esto desencadena lagrimeo, enrojecimiento o sensación de cuerpo extraño. Los anteojos de sol con buena cobertura ayudan a disminuir el impacto directo del viento sobre los ojos.

Este punto es especialmente útil para quienes caminan mucho, andan en bicicleta, trabajan al aire libre, practican deportes o tienen sensibilidad ocular previa. En esos casos, la montura importa: cuanto mejor cubra la zona lateral, superior e inferior, más efectiva será como barrera física.

Cómo elegir lentes de sol en invierno

Elegir lentes de sol en invierno no debería basarse únicamente en el diseño. La estética puede importar, pero la prioridad debe ser la protección ocular.

1. Buscar protección UVA y UVB

El primer criterio es que los anteojos indiquen protección frente a UVA y UVB o UV400. Si esa información no está disponible, no conviene asumir que protegen.

La recomendación médica es no dejarse guiar solo por el color del cristal. Un cristal marrón, gris, verde o negro puede ser cómodo, pero lo esencial es que tenga filtro UV certificado.

2. Considerar cristales polarizados sí hay reflejos

Los cristales polarizados son una buena opción para personas que manejan, pasan tiempo cerca del agua, visitan zonas de montaña o sufren mucho el deslumbramiento.

Sin embargo, es importante aclarar algo, el polarizado no significa automáticamente UV400. Lo ideal es que el anteojo sea polarizado y, además, tenga protección UV certificada.

3. Elegir buena cobertura

Los anteojos muy pequeños pueden dejar pasar radiación lateral o permitir que el viento impacte directamente sobre los ojos. En invierno, especialmente si hay viento o reflejos, convienen monturas de tamaño medio a grande, envolventes o con buena cobertura lateral.

Recomendamos que los anteojos se calcen bien, permanezcan en su lugar y cubran la piel alrededor de los ojos para minimizar el ingreso de luz por arriba, abajo y los laterales.

4. Evaluar anteojos de sol con graduación

Quienes usan corrección óptica no deberían alternar entre ver bien y protegerse del sol. En muchos casos, se puede indicar anteojos de sol con graduación, cristales fotosensibles o soluciones adaptadas al estilo de vida del paciente.

Esto es particularmente importante en personas con miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia que manejan o realizan actividades al aire libre. La protección solar no debe sacrificar nitidez visual.

5. Consultar si hay sensibilidad a la luz

La fotofobia o sensibilidad marcada a la luz puede tener múltiples causas, como el  ojo seco, inflamación ocular, alteraciones corneales, migraña, uso de determinados medicamentos o antecedentes quirúrgicos.

Si una persona siente que necesita anteojos oscuros incluso en interiores, o si la luz le provoca dolor, lagrimeo intenso o visión borrosa, corresponde realizar una evaluación oftalmológica.

Conviene consultar si aparecen síntomas como dolor ocular, visión borrosa, enrojecimiento persistente, sensación de arenilla, lagrimeo excesivo, sensibilidad intensa a la luz, secreción, antecedentes de traumatismo o cambios repentinos en la visión.

También recomendamos controles periódicos en pacientes con ojo seco, enfermedades corneales, antecedentes de cirugía ocular, cataratas, enfermedades retinales, uso prolongado de pantallas o exposición frecuente al aire libre.

Usar anteojos de sol en invierno es una de esas decisiones simples que pueden aportar confort y protección.

Preguntas Frecuentes

¿Es necesario usar anteojos de sol cuando está nublado?

Sí, puede ser recomendable. La radiación UV puede estar presente incluso en días nublados, por eso conviene revisar el índice UV y usar protección ocular si hay exposición al aire libre.

¿Los lentes de sol polarizados protegen de los rayos UV?

No siempre. La polarización reduce reflejos, pero la protección UV depende del filtro del cristal. Lo ideal es que sean polarizados y además indiquen UV400 o protección UVA/UVB.

¿Qué significa UV400 en los anteojos de sol?

UV400 significa que los cristales bloquean radiación ultravioleta hasta 400 nanómetros. Es una referencia habitual para identificar anteojos con alta protección frente a UVA y UVB.

¿Los anteojos de sol ayudan si tengo el ojo seco?

Pueden ayudar a reducir la exposición al viento, frío y partículas, pero no reemplazan el tratamiento médico. Si hay ardor, sensación de arenilla o visión fluctuante, conviene consultar con un oftalmólogo.

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