CÓRNEA Y SUPERFICIE OCULAR

El Departamento de Superficie Ocular y Córnea se encarga de la atención integral de los pacientes afectados de algún trastorno a la superficie del ojo.

Información

La córnea es la estructura anterior del globo ocular y más afectada en problemas de la superficie ocular. La conjuntiva es una capa membranosa transparente que cubre el ojo desde el borde de los párpados hasta la córnea. Su función es proteger el ojo y segregar sustancias que forman la película lagrimal para mantener el ojo hidratado.

¿Qué problemas afectan con mayor frecuencia a la superficie ocular?

La patología más común a este nivel es el síndrome de ojo seco. Se trata de una incapacidad del sistema lagrimal, por causas muy diversas, para mantener lubricada y protegida la superficie ocular. Se manifiesta por sensación de cuerpo extraño, enrojecimiento ocular, lagrimeo y sequedad ocular. Es especialmente frecuente en mujeres en la 5ª o 6ª década de la vida. Existen muchos tipos de ojo seco, de ahí que de su correcta identificación dependa el éxito del tratamiento.

Entre las lesiones conjuntivales destaca por su frecuencia el pterigium. Se trata de un crecimiento anómalo de la conjuntiva que normalmente surge del lado más próximo a la nariz y que puede terminar cubriendo la córnea y afectando a la visión.

¿Qué recursos se utilizan en estas patologías?

Para el diagnóstico de las infecciones de la superficie ocular utilizamos cultivos, antibiogramas e incluso biopsias de la propia lesión. Para las lesiones tumorales disponemos de la citología de impresión o de las propias biopsias.

En las personas con síndrome de ojo seco podemos recurrir al uso de tapones lagrimales, a los colirios de suero antólogo o a colirios de fármacos inmunosupresores, en los casos más severos.

¿Qué técnicas quirúrgicas se utilizan en la superficie ocular?

Para solucionar los defectos que quedan en la conjuntiva al eliminar cualquier lesión, incluido el pterigium, utilizamos trasplantes de conjuntiva del propio paciente o injertos de membrana amniótica procedente de la placenta de una mujer donante. En ambos casos recurrimos a adhesivos biológicos, que evitan los efectos indeseables de las suturas.

Cuando el daño se encuentra a nivel corneal, comprometiendo la visión de manera considerable, procedemos a trasplantar la córnea. Podemos trasplantar la totalidad del grosor corneal (queratoplastia penetrante) o sólo una parte del mismo (queratoplastia lamelar), disminuyendo así el riesgo de rechazo.

En nuestro departamento aplicamos unos protocolos de tratamiento en constante actualización para ofrecer a nuestros pacientes el mejor tratamiento posible para cualquiera de las patologías que afectan hoy en día la córnea y la superficie ocular.